La otra mirada de un hecho histórico

Estuvo
en Corrientes el escritor Francisco Pestanha, autor de “Malvinas: la
otra mirada”. En el salón auditorio de la Mutual de Gendermería
Nacional, brindó una conferencia sobre el tema. Antes, visitó El
Litoral, acompañado por el presidente de la Federación de Veteranos de
Guerra de la Provincia y dos ex combatientes. “El 14 de junio de 1982
terminó la batalla militar; desde entonces continúa la lucha cultural”,
dijo.

Estuvo en Corrientes el autor del libro “Malvinas: la otra mirada”.
Abogado, ensayista, historiador y docente en Ciencias de la Educación en
la Universidad de Buenos Aires, Francisco Pestanha dio una conferencia
sobre Malvinas en el salón auditorio de la Mutual de Gendarmería
Nacional (Amugenal). Antes, visitó El Litoral, acompañado por tres ex
combatientes, Walter Alcides Rogido, presidente de la Federación de
Veteranos de Guerra de la provincia de Corrientes, Jorge Norberto
García, sub oficial del Ejército en Malvinas y Juan Vallejos, sargento
del Ejército, quien en 1982 se desempeñaba como paracaidista militar en
el Regimiento de Infantería 3 de La Tablada (Buenos Aires).
Hace
siete años que Pestanha profundiza en la historia del tema Malvinas. “Me
acerqué a la cuestión Malvinas a partir de un disconformismo por la
información oficial, estaba en total desacuerdo por la manera en que se
estudiaban las relaciones anglo argentinas en la historia en general”,
dice.
“El proceso de desmalvinización me interesa porque apunta a
descontextualizar la guerra de Malvinas, de la historia de las
relaciones con Gran Bretaña”, agrega. La contienda no fue un hecho
aislado, fue una gesta patriótica que tuvo por héroes a un puñado de
jóvenes que, con el convencimiento de “dar la vida por la Patria”,
partieron rumbo a las islas con total convicción. Hoy se ignora ese
proceso y se quiere mezclar la dictadura militar con la gesta de
Malvinas, olvidando aquel convencimiento madurado en la conciencia de
quienes juraban fidelidad a una bandera con los colores de la Argentina.
“Malvinas
es sinónimo de heroísmo, sacrificio, conductas que podrían ser ejemplo
para la sociedad. Sin embargo, se colocó a los combatientes en una
situación de menoscabo que con el tiempo se fue tornando negativa; se
alteró la imagen de cara a la sociedad y se los fue obligando a una
situación de víctimas”. La victimización de los veteranos de guerra,
obra en negativo en cuanto pierden su subjetividad, no es ese el
reconocimiento que debiera darse al ex combatiente. Más vale la razón de
su lucha que no fue en vano, que la categorización pordiosera al
mostrarlos en una “vidriera” como “consecuencia de” y no como “héroes
de”.
Mientras Pestanha habla, los soldados escuchan. Apoyado en
muletas está Juan Vallejos (53) y también aporta su opinión: “No me
considero una víctima, siento que cumplí con mi deber de ciudadano
argentino y no hubo otra obligación que me envíe a las islas. No soy el
pobre muchacho que no sabía lo que hacía, los que verdaderamente
combatimos, sentimos un orgullo muy grande porque en la guerra no se
contaban cuántos, no se sabían nombres y apellidos, Malvinas somos uno y
las mentiras que desvirtúan el sentido de nuestra participación, tapan
hechos que para nosotros fueron importantes, siguen siendo vivencias sin
tiempo, más que recuerdos próximos a olvidar”.
Pestanha, cercano a
la corriente de pensamiento de Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, cita
a este último al decir: “En el Manual de Zonceras Argentinas, Jauretche
definía a estas como principios introducidos en nuestra formación
intelectual desde la más tierna infancia, en dosis para adultos y en
apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la
simple aplicación del buen sentido (sentido común). Para don Arturo, la
zoncera madre que parió a todas, era la de civilización y barbarie,
donde la noción de civilización daba cuenta de un determinado estadio
civilizatorio exógeno y progresista (civilización europea) y la
barbarie, de uno endógeno y decadentista (barbarie iberoamericana)”. Al
limitar el autoconocimiento, inciden sobre la percepción y valoración de
la propia identidad. Este párrafo, tomado del libro de Pestanha,
precede al tratado sobre la victimización de los ex combatientes.
Walter
(correntino de Curuzú Cuatiá), Jorge (sanjuanino, con cédula
correntina) y Juan (correntino de pura cepa), unen su deseo de antes y
de siempre: “Soñamos el día de mañana, entrar a Plaza de Mayo y desfilar
como verdaderos héroes, que la gente nos mire como tales y no sentir la
otra mirada como algo peyorativo sino como lo que debe ser, una mirada
de reconocimiento, de agradecimiento y de comprensión. Nosotros vivimos
la guerra y la volveríamos a vivir porque somos argentinos”.
A 28
años del enfrentamiento, se libra la batalla más larga de todas, la
lucha cultural.